
Meses después, Cardona se enteró que el disco que Bad Bunny acababa de lanzar llevaba una canción titulada con el nombre de su club, también conocido como “el templo del perreo”.
El tema disparó aún más la popularidad de la discoteca y de Medellín como destino de culto para los amantes del reguetón.
Aunque este género nació fuera de Colombia, explica este empresario, DJ y gestor cultural, “podemos decir que esta ciudad, de amplia tradición en la industria musical, se convirtió en su meca”.
De Panamá a PR y de PR pa’l mundo
El arte suele ser difícil de enmarcar, pero la teoría más próxima y consensuada es que el reguetón de hoy emergió en Panamá gracias a migrantes antillanos.
“En la década de 1960 y 1970, jamaicanos introdujeron en Panamá tres subgéneros del reggae: el mento, el ska y el dancehall”, cuenta en la revista The Conversation Brendan Frizzell, estudiante de doctorado en sociología en la Universidad del Sur de California.
Frizzel, investigador de fenómenos sociológicos en América Latina, argumenta que no tardó en surgir una variante del “reggae en español” que para fines de los 70 se popularizó en el país centroamericano.